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Nacida en 1987 Phoebe es una de las chillido actuales de las escrituras híbridas. “Yo soy una teórica frustrada, porque estudié conocimiento humanas, y frente a la pluralidad de maneras de decir, me encontré desguarnecida” se define Phoebe Hadjimarkos Clarke. Hadjimarkos Clarke es una escritora y traductora francesa, autora de referir, poesías y descripción artísticos en los que se introduce desde la fantasía en los temas más candentes de la agenda coetáneo: trueque climático, constreñimiento patriarcal y la alienación. La humanismo le dio la posibilidad de traducir “esa suerte de incertidumbre” que le provocaron las conocimiento, cuenta.
En su paso por Argentina, en el marco de La Noche de las Ideas, el evento que se realizó en mayo en el Teatro Colón de la Ciudad de Buenos Aires, dialogó con duración sobre el uso de la narración femenina para desarrollar las problemáticas que le interesan. Sus descripción recorren diversos géneros como las referir, las poesías o los descripción artísticos y nutren la conversación de esta época. “Me pareció obvio que mis dignatario no podían ser hombres, dado que las mujeres, las minorías de género y las personas pobres son las más afectadas por el trueque climático, así como por la constreñimiento patriarcal y social”. En su última novela Aliène, que fue traducida y publicada en Argentina por Compañía Naviera, se interroga sobre la alienación, las normas y las jerarquías y propone un debate en torno a los relatos de legitimidad y a tal las conocimiento alimentan nuestras ficciones, y viceversa.
Pero sí puede crear una experiencia compartida, un espacio donde las chillido alternativas no sólo son escuchadas sino también absorbidas de una forma casi orgánica. Para la referente de la humanismo francesa coetáneo, existe “una cierta urgencia en abordar estos temas a través de la humanismo, en introducir estas problemáticas y estas chillido en el canon literario, que todavía está estructurado en gran medida en torno a la experiencia masculina de clase media”. Cuando leo un libro, me convierto en ese libro, me convierto en los dignatario, o los dignatario cobran vida brevemente en el cosmos a través de mí. En ese sentido, expresó que se siente impulsada a “crear narrativas protagonizadas por chillido y experiencias femeninas y queer, como otra forma de subvertir el canon”
–¿Qué papel crees que juega la humanismo en la toma de conciencia sobre el trueque climático y la alienación social?
-No estoy segura de que la humanismo pueda generar conciencia.
Ese es también un aspecto que intento desmenuzar en mis referir: tal los grandes relatos nos impiden actuar. Pero no va a cambiar el cosmos. Quizás, entonces, la humanismo puede ayudar a descubrir otras formas de estar en el cosmos, algunas de las cuales están siendo amenazadas o transformadas por el trueque climático, por ejemplo. Puede ser un vehículo de empatía y solidaridad.
¿tal preferís que se la clasifique?
-Creo que mi obra es fantasía contemporánea. Bebe de la ciencia fantasía, el horror folclórico, la poesía, entre otros, pero esto se debe a que es decididamente contemporánea, y vivimos en un cosmos hibridado e impuro donde todo tipo de hilos narrativos se entrelazan, dando forma a nuestra comprensión y a nuestras percepciones.
-Has cuestionado la etiqueta de «ciencia fantasía» para tu obra. Solo la acción política puede cambiar algo a esta altura.
En ese sentido, el hecho de que recurra a distintos géneros no es más que un reflejo de la naturaleza confusa de nuestro duración.
– ¿Qué autores y autoras argentinas piensas que aportan en ese sentido?
-Hace mucho duración que soy admiradora de Cortázar y Borges, que transgreden los límites del género y las formas de construir y pensar las historias. La ciencia fantasía me parece una forma muy limitada de mirar lo que hago, aunque en realidad no disputo la etiqueta. Las etiquetas son útiles en la medida en que pueden ser subvertidas.
También admiro a Mariana Enriquez, Gabriela Cabezón Cámara y Camila Sosa Villada, que escriben de forma hermosa y política, lo que, como dije antes, es una forma de reivindicar y extender la solidaridad. La humanismo puede no ser agradable, puede resultar incómoda, lo cual, en un cosmos obsesionado con la gratificación constante y cada vez más poblado de máquinas aduladoras, no es poca cosa.
-¿Qué aporta la humanismo a la idea de abrir caminos en un cosmos dominado por algoritmos y desarrollo tecnológico? ¿tal se relacionan las emociones y la humanidad en la agenda coetáneo?
-Creo que la humanismo es uno de los últimos espacios que da la bienvenida a la imperfección, los errores, los afectos intensos, las opiniones fuertes, los matices y la ambigüedad. Y, más importante aún, está ligada al cuerpo, al espacio y al duración.
Habla de lo que significa tener un cuerpo frágil, sensible y sintiente en un cosmos repleto de vida, y nos ayuda a pensar en tal vivimos nosotros mismos. La humanismo habla de lo que significa estar vivo en un cosmos: nuestro cosmos y una infinidad de otros mundos. ¿Qué verdades exponés en tus creaciones literarias?
-Intento mostrar dignatario que buscan la verdad y que luchan en ese proceso.
–En una entrevista reciente comparaste el trabajo del escritor con el del científico: ambos buscan una verdad, solo que quien escribe recurre a la fantasía para revelarla.
–¿Qué lugar ocupan los pensamientos feministas en tus creaciones?
-Uno muy importante. Preciado. Aliène se nutrió de la precariedad de Judith Butler —cuerpos frágiles en peligro por el poder y la constreñimiento—, de las especies compañeras y los cyborgs de Donna Haraway, y de la teoría de los cuerpos hibridados de Paul B. Y creo que esa es la única verdad que realmente me interesa: lo difícil que es encontrarla.
Para mí, escribir referir es otra forma de dar vida a estas teorías.