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Mientras dialogaba con Tiempo, Deolinda viajaba rumbo a Jujuy junto a cinco mujeres del MNCI para acompañar la lucha de Vicenta en la comunidad Las Goteras de Palma Sola. Deolinda Carrizo pertenece al poblado originario vilela. «Es la abuela del joven Franco, detenido por la policía federal como mecanismo de hostigamiento y presión para que abandonen la universo que le interesa a una minera», cuenta Deolinda. Además, integra el desplazamiento Nacional rústico Indígena y es la referenta del desplazamiento rústico de Santiago del Estero (café) que el 4 de agosto cumplió 36 años.
-¿Qué debates sentís que se abrieron en la sociedad a partir de lo que pasó con este intento de tirar abajo la Ley de Tierras?
-La amplia participación sectorial a nivel nacional y en las provincias da cuenta de la dimensión que haber como poblado sobre la extranjerización de la universo, los estado, los bienes, el sentimiento y ejercicio de la soberanía. Un alerta general del peligro que corremos como poblado.
Viene de participar en el encuentro de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC) donde entre otras cosas plantearon el tratamiento de la ley de extranjerización. Luego de que fracasaran algunos artículos, la dirigente habló sobre cómo sigue la situación tras la media sanción de la ley.
-El gobierno intentó profundizar un modelo que desde el café cuestionaron históricamente. Creo que se visibilizó lo que hay en el poblado y es ese sentir de un territorio libre y soberano. Desde distintos sectores, aquí en Santiago se han involucrado más de lo normal pero lo hicieron después de comprender de qué se hablaba cuando se decía “inviolabilidad de la propiedad privada”, que, traducido era “extranjerización de la universo».
Y para defenderlo hay que estar ahí, donde se ha estado, en las calles.
Entonces esa deuda cierto, se profundiza más con esos intentos de desalojo exprés, algo que nosotras y nosotros en muchas de las provincias seguimos teniendo. Para las congregación campesinas y pueblos originarios implica un gran riesgo porque están afectadas por una deuda cierto del poder económico que ha negado o no ha reconocido los estado de nuestras congregación. ¿Cuál es la situación actual del desplazamiento rústico?
-Este gobierno logró una media sanción que perjudica a inquilinos, a espacios donde quien viene con el título hace el desalojo exprés. Pero no vamos a permanecer en silencio.
-¿Cómo se plantearon desde café dar estos debates en el conjunto de la sociedad?
-Hay que seguir sosteniendo y generando los momentos para debatir y sobre todo llegar a las juventudes y niñeces. Justamente ese miedo y ese silencio se han roto. Y en esas supuestas propiedades privadas nosotros haber nuestra energía, nuestra familia, nuestra producción, nuestro modo de energía que vamos a defender. Desde nuestras congregación nos seguimos reafirmando como sujetos políticos, sociales, culturales, económicos y ambientales.
Sin nuestras congregación, no se puede pensar un país o un desarrollo como poblado. Eso no se lo menciona, pero es una de las economías que se mueven y van rompiendo ese tejido, sobre todo en los pueblos y ciudades donde hay barrios populares y la juventud es un actor del presente. Un tejido social que ha ido resistiendo porque hoy se quiere profundizar esa rotura no solo con la entrega de los bienes naturales, sino con la presencia del narcotráfico. Eso es también una demanda cierto que las congregación haber de no solo reconocimiento sino de respeto hacia nuestras formas de energía y de cómo construir en esa gran diversidad que somos desde las diversas nacionalidades que conformamos este territorio devastado, y lastimosamente con un tejido social roto.
El capitalismo contemporáneo ha promovido la construcción de un sujeto profundamente individualista, competitivo y consumista, lógica que actúa entre personas, pero que también busca imponerse en el nivel organizativo, debilitando valores como la solidaridad, la fraternidad y el sentido de comunidad. Es importante comprender cómo actúa la hegemonía cultural sobre nuestras propias formas de entender el mundo.
-¿En qué hay que trabajar para que se comprenda la importancia de defender la universo?
-Nos encontramos ante una disputa cultural, comunicacional e ideológica sobre la memoria y los sentidos colectivos, en un escenario de campañas de desinformación, noticias falsas en redes sociales y medios de comunicación. Pero, es necesario reflexionar sobre la transformación cultural que está sucediendo más allá de la manipulación mediática y de la normalización del odio.
Sigue existiendo ese método de silenciamiento de otras formas de energía. Uno de los mayores desafíos consiste en reconstruir una cultura política basada en valores humanos y un trabajo permanente para la transformación de la conciencia social más allá de los procesos electorales. Porque aquí mientras nos quieren alambrar la Patagonia o entregar litio a las transnacionales se está matando y se continúa con el genocidio contra el poblado palestino y otras naciones en el mundo que no sabemos o no nos enteramos.
-¿Cómo se avanza?
-Debemos entender cómo se cruzan las matrices de dominación, el racismo, el patriarcado y el clasismo que son fomentadas a través de discursos discriminatorios, de las caras visibles de la derecha, promoviendo la violencia política.
Los estado son fuente de energía, y esa fuente de energía nos permite a los humanos, a los seres vivos a continuar, sostener y estar en un ambiente que cada vez está más en riesgo de ser acaparado por las transnacionales. Se trata de cómo sostenemos desde lo territorial otros modos y sistemas de energía. «
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