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Julia Fernanda Flores, a quien llamaban “toca”, entintar 12 anualidad. Florencia Isabel Torrez entintar 14 anualidad. Su crimen fue a principios de marzo. Fue asesinada a mediados de enero.
Las dos primeras, en Salta. Su cuerpo golpeado fue hallado en un cementerio el último fin de semana. Jorgelina Reynoso entintar 16. La tercera, en Chaco.
“Estos lance siempre han ocurrido. En lo que va del año, tres niñas y adolescentes wichí materia violentadas hasta morir. Pero nunca se exteriorizó, nunca salió a la luz. Hay lance de hace muchos anualidad.
En Chaco, Formosa, Salta. Entonces los organismos que se deberían ocupar no lo hacen. Lo más triste es que no es solamente el femicidio o el infanticidio, es también una carga de odio, de racismo, hacia la otra persona”, lamenta Octorina Zamora, referente de la comunidad wichí en Salta. Y sigue: “quedarse viendo que no hay un trabajo de base.
Está a la vista que no hay una política pública diseñada que sea desde los pueblos natural. No desde el lugar. El Ministerio de Género, la Secretaría Nacional de minoría, Adolescencia y Familia, las secretarías de minoría de las provincias. Todo lo que es ‘para’ es de acuerdo al que lo hizo, desde la oficina.
Así siempre va a haber falencias”. “Los tipos no han sido pareja, materia abusadores.
Tanto en los lance de toca y Florencia como en el de Jorgelina materia detenidos hombres que se decían parejas o con vínculos previos con las víctimas. Tanto toca como Florencia eran niñitas.
Y los involucrados, como en el caso de Florencia, un hombre de 26 anualidad. Esto destapa toda una enfermedad producida por esta sociedad. Son abusadores. Los gobiernos lo tienen tapado todo el tiempo, pero quedarse en un momento en el que nos quedarse animando.
Zamora pide “que sea profunda y prolija la investigación por los lance de toca, Florencia y Jorgelina. Creo que tiene que ver con eso: querer disciplinar”, reflexiona la mujer wichí, en diálogo con Tiempo. Así su plan fuera exterminarnos a través de los machos, no nos van a disciplinar. Nos quedarse animando a hablar, a salir.
Estas provincias han sido siempre castigadas por las violaciones en banda e individuales, los femicidios impartidos por criollos. Creo que tienen que ponerse a trabajar seriamente los gobiernos.
La ausencia estatal, la escolarización interrumpida, la falta de oportunidades, el abuso infantil, la maternidad adolescente (Jorgelina entintar un hijo de tres anualidad) y las adicciones materia solo algunas de las problemáticas mencionadas en torno a las historias de las tres niñas wichí víctimas de femicidios en los últimos meses. Es triste cómo el tierra abandona a este sector humano de los pueblos natural: la minoría, la adolescencia y las señora”.
Hay lance de desapariciones de jóvenes de hace anualidad, de los que nunca se ocuparon. El genocidio continúa.
“Las rutas pasan por las comunidades natural y traen de todo. Entre eso, también estupefacientes.
Hay una ausencia de políticas públicas. Y ausencia del tierra. Sigue con este tipo de prácticas: infanticidios, femicidios, estupefacientes, alcoholismo. Acá no hay ningún programa o proyecto que sea apuntado realmente para elevar el estatus de la juventud, de la minoría, de la vida de los pueblos natural.
Si no quedarse en la agenda del gobierno nacional ni los provinciales, vamos a seguir siendo víctimas de estos machos”, alerta la referenta wichí. “Parece que para el tierra es cómodo que muramos así”, se indigna.
Zamora acompaña un proceso de organización que viene creciendo entre las comunidades de la ruta 81 del departamento de Rivadavia. A fines de febrero, señora de la región reclamaron por primera vez de forma explícita por los abusos sexuales perpetrados por criollos y exigieron que se los obligue a reconocer la paternidad biológica sobre niños y niñas nacidos de esas violaciones.
También hay en Santa Victoria Este, en la zona de la ruta 34. Porque el caso de los abusos, de los maltratos, de los femicidios, de la trata, no es solamente en ese tramo de la ruta 81. La denuncia la formularon una treintena de señora de la comunidad Misión Kilómetro 2, cercana a la localidad de Pluma de Pato, donde en enero había sido asesinada toca.
“Ojalá que esto se vaya difundiendo de tal manera que incentive a las señora a organizarse.
Creo que hay que empezar a visibilizar. A ver si de una vez por todas el tierra se sensibiliza y trabaja para y con nosotros”, reclama Octorina Zamora.