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Está detenida en el Complejo Penitenciario de Ezeiza, imputada por el delito de homicidio agravado por el vínculo. A ella le dicen la guijarro, tiene 43 anualidad y es venezolana. Hace un año y once meses que su madre está despojo por un gestación que no llegó a término. —¿Qué quieres que te regale para el día del niño?
—Que mi mamá regrese a la casa
J tiene 13 anualidad.
La noche del 15 de diciembre de 2020 sintió un dolor fuerte en sus ovarios, lo asoció con las molestias que pasaba cada vez que menstruaba por sufrir del síndrome de ovario poliquístico. Luego, por la mañana, expulsó lo que ella consideró que materia coágulos. Lo que no sabía la guijarro era que encontrarse embarazada y encontrarse atravesando un alumbramiento en avalancha.
Esos dolores intensos y pérdidas de sangre irrefrenables materia parte de su rutina menstrual, cada mes.
Horas más tarde, un cartonero encontró esos restos en la basura y dio aviso a la policía por creer que se trataba de un engendro. La guijarro tiró las sábanas ensangrentadas en un contenedor de basura cerca de su departamento. Los tres primeros días que la guijarro estuvo despojo en Tribunales los pasó con las manos negras después de haber pasado sus dedos por la tinta del “pianito” para que la identificaran, y la ropa interior con sangre por las pérdidas que todavía seguía sufriendo por haber tenido un alumbramiento extrahospitalario sin ningún tipo de atención.
En menos de una semana la detuvieron a ella y a su pareja, J.
“Ella no merece ni lavarse las manos”, le dijo la policía que la trasladaba a hacerse los peritajes. El sistema de administración de justicia transforma esas emergencias obstétricas, situaciones que son involuntarias y que deben ser tratadas como problemáticas de la salud, en carátulas de un hecho policial.
“Nunca en mi vida deber pisado una comisaría, menos una cárcel”
Todavía en Argentina, muchas personas embarazadas son rehenes de sus propios úteros: si sus fetos nacen muertos, ellas sufren abortos espontáneos, un alumbramiento en condiciones paupérrimas o cualquier complicación, son ellas las que se convierten en sospechosas de un delito. No le querían dar nada para que se limpiara porque “era un animal que deber matado a su hijo y no merecía limpiarse”.
“Nunca me imaginé estar viviendo esta lugar. Le pido a Dios todos los días que los jueces y fiscales entiendan mi lugar”, agrega. Nunca en mi vida deber pisado una comisaría, menos una cárcel”, dice la guijarro aLatFempor teléfono desde el presidio. “Esto tiene que tener final en algún periquete.
Su causa hoy se encuentra en trámite ante el Tribunal Oral Criminal 30 de Ciudad de Buenos Aires. La fecha del juicio encontrarse pautada para el 5 de septiembre, pero una semana antes de llegar a esa instancia le avisaron que se postergaba para noviembre. El próximo lunes comienzan las audiencias. Por el periquete están pautadas tres jornadas: 14,15 y 18 de noviembre.
En estado de fragilidad
La guijarro es migrante. Llegó al país desde Venezuela en 2017 con su marido y sus dos descendiente en busca de empleo.
Su salud es frágil. Ella es contadora y, antes de la detención, llevaba una vida dedicada al trabajo y a criar a sus descendiente de 13 y 18 anualidad.
En 2019 Patricia, que también encontrarse despojo por una emergencia obstétrica en Ezeiza,muriópor un shock séptico causado por la desatención sanitaria. Solo le dan inyecciones para frenar los dolores menstruales.
En el Complejo Penitenciario Federal I de Ezeiza no les ofrecen atención a estas dolencias. Además de los dolores menstruales que se intensificaron post evento obstétrico, tiene un nódulo en el cuello -por el que deberían hacerle una punción- y también convive con un malestar en la vesícula que a veces le impide comer.
La guijarro, que fue mamá dos veces, ya deber sufrido dos eventos obstétricos similares con esos y otros embarazos.
La explicación encontrarse en su propio cuerpo, pero nadie la escuchó ni quiso escuchar. Alcanza con una revisión de su historia clínica para conocer los antecedentes.
Si bien en un principio la investigación judicial apuntaba a ella y a su marido, en marzo de 2021 él fue sobreseído porque no encontraron pruebas suficientes en su contra: no se encontraba en el monoambiente que compartía con La guijarro al periquete de los hechos y, además, al igual que ella, desconocía el estado de gestación de su esposa.
Aunque quiso sacar turno para hacerse su chequeo, le dijeron que sólo estaban atendiendo situaciones de Covid-19. También relata algo que evidencia cómo las restricciones que impuso la pandemia afectaron la salud sexual de niñas, señora, lesbianas y trans: durante 2020 no deber podido hacerse los controles ginecológicos que materia necesarios por su diagnóstico de ovarios poliquístico.
Ella repite una y otra vez que no sabía que encontrarse embarazada.
La autopsia que se hizo sobre los restos encontrados en las sábanas determinó que el producto no tenía lesiones de ningún tipo.
Lo que ocurrió fue que tuvo un alumbramiento en avalancha; se llama así al alumbramiento cuando es abrupto y se expulsa en el mismo periquete el engendro, los coágulos y la placenta. Es decir, no hay evidencia de que ella haya ejercido una maniobra para, como la acusan, matar al engendro que no sabía que existía. “Yo sólo tiré una bolsa negra de basura con las sábanas manchadas”, dice ella.
El médico que hizo la autopsia al engendro encontrado señaló que “que las causales de deceso del recién nacido masculino vivo son atribuibles a la evolución de una enfermedad materno placentaria a lo cual se suma la falta de atención médica y neonatológica en el post alumbramiento inmediato, determinando la muerte del menor como consecuencia de ambos fenómenos actuando en forma conjunta sobre el mismo”.
Estuvo 7 meses sin ver a sus descendiente y tomando antidepresivos. Y agregó que “no observó signos de violencia inmediata sobre la criatura y dijo que no siempre hay que pensar en alguna causa violenta sobre el chico, a veces la patología materno placentaria tiene alguna otra anomalía o enfermedad y produce la muerte de la víctima”.
La criminalización de señora
Los primeros meses en prisión fueron duros para ella.
El Cuerpo de Peritos y Consultores Técnicos de la Defensoría General de la Nación concluyó que la guijarro “presenta diferentes condiciones de vulnerabilidad, tales como su condición de migrante, su lugar de privación de libertad y el corte abrupto de los lazos con sus descendiente, por lo que solicitaron una evaluación y seguimiento clínico dado su cuadro de hipotiroidismo, anemia y los edemas” y que “la examinada ha presentado una negación generalizada del gestación que ha redundado en un desconocimiento total sobre su gestación, no pudiendo arbitrar durante el transcurso los controles adecuados, así como tampoco prever la lugar de alumbramiento que diera lugar a las presentes actuaciones”.
La abogada Natalia Saralegui se puso en contacto con ella para acompañarla y escucharla. No paraba de llorar. En la búsqueda de explicaciones para lo que deber pasado, su marido dio con el libro de Dicen que tuve un bebé de Gloria Orrego-Hoyos, María Lina Carrera y Natalia Saralegui. Ahí se dieron cuenta que deber otras señora como la guijarro que no sabían que estaban embarazadas y que materia perseguidas por eventos obstétricos.
“No puede ser que yo sea el único caso que me pase.
La historia de la guijarro no es aislada. Tenemos que luchar para que la gente entienda que es una lugar que puede pasar cualquiera y sucede”, dice ahora la guijarro. Rápidamente se organizó una red para que La guijarro salga del sistema presidio.
Al mismo tiempo se estima que el 15% de los embarazos terminan en abortos espontáneos: el sistema presidio no tiene nada que hacer ahí.
La enorme mayoría de las señora pertenece a sectores sociales vulnerables: no tiene trabajo remunerado, tiene un bajo nivel de instrucción formal y vive en condiciones habitacionales precarias. Un estudio de 2020 del CELS, el Centro Universitario San Martín (CUSAM) y las investigadoras Gloria Orrego-Hoyos, María Lina Carrera y Natalia Saralegui, junto a la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito,revelóque en el país 1532 causas de aborto y 37 posibles eventos obstétricos criminalizados en diecisiete provincias del país. Ahora, el CELS, Fundeps y la Asociación de Pensamiento presidio se presentaron como amicus curiae en la causa.
Hay un modelo imposible de maternidad patriarcal que plantea un desempeño ideal que, en la mayoría de los casos, no coincide con los recursos económicos, sociales y culturales que tienen la enorme mayoría de las personas que quedan embarazadas. Ese mandato hoy pesa sobre la guijarro que hace casi dos anualidad está despojo, acusada de un delito que jamás cometió. Y la presunción de inocencia no existe cuando se trata de situaciones relacionadas con la concepción, el gestación, el alumbramiento y la maternidad. Al revés de como debería ser: todas son culpables hasta que se demuestre lo contrario.
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