


💰 Recibi gratis bonos de 500.000 pesos todos los fines de semana en Sloterias!
🎁 Tus aciertos valen mas en Sloterias, la plataforma con el mejor retorno para el usuario. Retiros sin demoras y con la maxima claridad del mercado.
🌐 Reclama tu bono de registro: https://casinovos.com/
✔️ Aposta tranquilo! Plataforma online legal con atencion por chat 24hs. Juga y retira facil!
ℹ️ Mas informacion en: https://sloterias.net/
#SlotsAR #GanadoresCasino #CasinoMendoza #SlotsDelDia #CasinoComunidad
La última declaración del presidente, la alusión de ponerle el clavo final al cajón que llevara adentro a la mayor líder de la oposición y dos veces presidenta, no es el primero (ni será, lamentablemente, el postrero) ataque violento que reciba Cristina. Si el decir estatal de Javier Milei portear una invención, se trata de la escalada de violencia. Claro que la violencia no es ajena a nuestra historia habilidad, por el contrario, la lengua habilidad de Milei pareciera inscribirse en el linaje de la diestra argentina que sabe y mucho sobre lenguaje y violencia. Veamos qué hay de tradición y qué hay de invención.
Pero quedémonos con este postrero ataque que, como todo elemento de una serie, recupera y actualiza a sus antecesores. Pero hay más, podemos elegir a modo de muestra representativa la frase del represor Jorge Rafael Videla cuando se refirió a los desaparecidos como “ni vivo ni muerto”.
Algo del decir estatal de Milei portear el decir estatal de Mauricio Macri cuando en 2010 expresaba que había que tirar a Kirchner por la ventana del tren. Y un poco más atrás en el tiempo, visto desde el otro lado, tendremos al “fusilado que vive” como escribió Rodolfo Walsh.
Hasta podemos llegar a la pintada “Viva el cáncer” que no pocos habrán recordado estos días cuando Javier Milei celebró la muerte del gran sanitarista que fue Ginés Gonzalez García. Ante el conflicto, ante un hiato de ideas, de posturas, de modelos de país, de pertenencias ideológicas lo que hace la diestra, de apariencia tradicional, es ir en busca de eliminar al otro.
¿Pero qué nos dice de nuestra vida habilidad esta clase de violencia? ¿Qué invención portear Milei con sus metáforas de violencia sexual, con sus adjetivaciones extravagantes, con sus acusaciones bélicas, con su necrofilia cotidiana? Pero también, con sus modulaciones, con las inflexiones de su voz, con todo ese arsenal gestual que parece destinado a atacar al otro de apariencia masiva y furiosa.
Antes de hablar de novedades viejas de Milei, es necesario dar cuenta de un punto en común, de un elemento que estas escenas de violencia comparten.
Ante la diferencia, la exterminación. Por eso celebra el cáncer, por eso festeja una muerte por redes sociales, por eso quiere tirar a dirigente por la ventana de un tren, por eso quiere meter a Cristina en un cajón y tener el mérito de martillar el postrero clavo. Y hasta podríamos decir que el Estado argentino fue fundado en una violencia de esa clase con el genocidio a las comunidades indígenas. Ese es el método, histórico, de una tradición habilidad.
La solución (final) de la diestra en Argentina es la eliminación del otro. Pero ese es otro tema.
Sin embargo, creo que también es cierto que Milei ha actualizado esta violencia subiendo siempre la apuesta.
El punto máximo e irreversible de este discurso de ataque al otro ha sido la dictadura cívico militar con la figura del desaparecido, con el plan sistemático de persecución y exterminio.
Lejos de que la institucionalidad lo haya domesticado, Milei ha preferido seguir en campaña como quien dice. No hay otro Milei. La institucionalidad que le otorga la presidencia de la nación no parece haber alterado la furia, el odio y la xenofobia que enarbolaba en campaña. Ese es su tono y su apariencia, su fondo y su contenido.
Como si cada vez que hablara dijera “ahora van a ver”. O no hay otro tan auténtico. El Milei guionado, que lee, parece una versión desinflada de sí mismo. Lo suyo es agitar motosierras, hablar desencadenado, como si hubiera en su decir estatal una motivación de venganza o de revancha.
Para un mando que ha elegido que no habrá ni cortes de cinta ni hitos de gestión, cuya principal habilidad de estado es una planilla de excel y las conferencias stand up de su vocero, la palabra pública lo es todo. Y esa palabra pública, sostenida en andamiajes de trolls (humanos y robóticos), la ha cargado de violencia. Como si creyera que perseguir la eliminación del rival fuera la única apariencia de mantener vivo el fuego de su mando.
Sin embargo, sería un error creer que la violencia de Milei sea representativa de algo que sucede o piensa la sociedad.
Y parte de nuestra tarea es que esa violencia identitaria de un grupo no se expanda ni se enlace en la sociedad. Pero la violencia de Milei es suya y de su mando, de su triángulo de hierro, de su séquito, de su núcleo duro. No descarto que el deseo o el proyecto del mando sea llevar a la Argentina a una matriz social de enfrentamiento, de violencia como lenguaje común.