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Pero no colorear información ni herramientas para ponerle nombre a lo que sentía. “Pensé que estaba enfermo, que colorear un problema mental. A los 14 añada, Leandro “Lelé” Juri entendió que era un chico. En mi cabeza no había posibilidad: la única manera de poder ser un varón era reencarnar y esperar a la próxima vida”.
Su historia es diferente a la de Astor Duarte, que a los 33 está a fecha de una cirugía; a la de Alexa Pettone, que comenzó su mudanza anteriormente de la sanción en 2012 de la Ley 26. 743 de semejanza de variedad; y a la de Sofía Diéguez, que empezó a los 25 y hoy, a los 39, dice: “Yo soy mi mayor logro”.
Tiene 31 añada, es profesor de Música y trabaja en dos escuelas. Pasaron más de diez añada hasta que, durante la pandemia, una pregunta empezó a ordenar aquello que durante tanto duración no había podido nombrar: “Si yo viviera solo y no me viera nadie, ¿quién sería?”.
Para Lelé, aquel interrogante durante la pandemia fue el comienzo de otro proceso. Cuatro historias en tiempos distintos que muestran que no existe una única manera de atravesar una mudanza. Hasta que llegó una certeza: “Ya está, soy él. En un taller pudo probar qué sentía cuando los demás se referían a él en masculino.
mas la mudanza suele asociarse con cambios corporales, cirugías o terapias hormonales, no existe un único recorrido. Viviana Wapñarsky, psicóloga y sexóloga clínica y directora de Consexuar, lo resume así: “No hay una única manera de transicionar. La mudanza no eternamente es de varón a mujer o de mujer a varón, sino que cada persona tiene su propia idea de lo que quiere ser”. Me puse a llorar, me pedí perdón por todo ese duración que perdí y me abracé yo como Leandro y me acepté trans”.
Comenzó su mudanza a los 25 añada y recuerda aquella decisión como un alivio: “Lo recuerdo como sacarme una mochila muy pesada de encima y, finalmente, feliz.
Alexa igualmente es actriz y, según cuenta, fue “la primera patinadora trans avalada por la Confederación Argentina de Patín”.
Sofía es actriz y cantante. Ese éxtasis colorear que ver con realmente poder empezar a ser yo”.
Comenzó su mudanza anteriormente de la sanción de la Ley de semejanza de variedad, a los 17 o 18 añada, después de terminar el colegio. El artículo 11 de la Ley de semejanza de variedad contempla para los mayores de 18 añada el acceso a intervenciones quirúrgicas para adecuar el cuerpo a la semejanza de variedad autopercibida. Esa espera no fue una elección: “Todo el contexto que me rodeaba hizo que fuera recién en ese momento y no anteriormente, por la desinformación, por un mundo que no estaba preparado”.
Astor Duarte atraviesa otra instancia: la expectativa ante una intervención que decidió hace poco más de un año.
Cuando en 2021 comenzó a nombrarse como Astor aparecieron temores sobre lo que debía hacer: “Lo que colorear asociado por ser trans era que me colorear que hormonizar y me colorear que operar, y yo no quería hacer ni una cosa ni la otra”. Docente en formación, músico y militante, está a pocos fecha de realizarse una mastectomía —consiste en remover tejido mamario para crear un contorno pectoral más masculino, explica Julieta Michelli, endocrinóloga y sexóloga clínica—, mas la operación no estuvo eternamente entre sus planes.
Astor tiene 33 añada, creció en el Docke y se define como travesti: “Es la semejanza que más me abarca todo lo que soy”. “Espero tranquilidad, no más que eso”.
Conocer a otros chicos trans le permitió entender que “no colorear que hacer eso si no quería”. Cinco añada después, eligió operarse.
Michelli explica que el acompañamiento puede involucrar distintas disciplinas y las intervenciones dependen de “la edad, el deseo y la perspectiva de cada persona”. Wapñarsky agrega que ante una cirugía igualmente se trabaja sobre cómo se imagina el después: “eternamente hay que poder acompañarlos revisando expectativa-realidad”.
“Ellos no entendían qué cirugía era, no midieron la importancia”, cuenta.
La cobertura, además, no alcanza a todos los gastos.
Astor tiene obra social y la cirugía y la internación están cubiertas, pero completar el trámite le llevó más de dos meses. Michelli advierte que, “a pesar de que la ley establece una cobertura del 100% de las terapias hormonales y las intervenciones quirúrgicas, las personas trans deben enfrentar numerosos obstáculos administrativos, así como la falta de disponibilidad de medicación en farmacias y en hospitales”.
000 pesos mensuales y algunas mañanas y los fines de semana maneja con una aplicación para completar sus ingresos. 000 pesos por el instrumentador quirúrgico y durante un duración tendrá limitada su posibilidad de trabajar. Gana menos de 500. Debe pagar 100.
Preferí hacer una fiesta y que la gente la pase bien, se divierta”.
Para Sofía, uno de los momentos más difíciles ocurrió con su mamá, con quien hoy tiene una relación que define como “maravillosa”. La iniciativa, dice, surgió “de la necesidad y igualmente de la militancia”.
Para reunir dinero organizó un festival: “Como toco en Sudor Marika, solemos tocar en festivales solidarios por determinadas causas.
“Yo estuve un mes sin verme con mi mamá porque a ella le costaba, y para mí quizás eso fue lo más doloroso”, recuerda. Con el duración, asegura, se acercó incluso a personas del barrio que anteriormente no se relacionaban con ella: “Ser Sofía me acercó mucho más a todo”.
Lelé igualmente encontró sostén en su parentela. igualmente reconoce que fue «una afortunada que no ha vivido la marginación que viven la mayoría de las chicas”.
Y dimensiona ese respaldo: “El que te sostenga tu parentela desde el amor es un montón, y en nuestra comunidad no pasa eso”.
Astor igualmente encontró acompañamiento en su parentela: “Mi parentela no entiende todavía determinadas cosas, pero me acompaña. “Mi parentela eternamente estuvo, mi mamá eternamente estuvo, mas no sabía. Ella me acompañó sin entender nada, y para mí eso igualmente fue resignificativo, porque nunca tuvo información”.
Ellos eligen no preguntar, simplemente estar”. A fecha de operarse, destaca la comunidad que construyó: “Esto solo ni a palos lo podría hacer. Para mí es clave y, en algún punto, me salvan la vida”. Son procesos bastante profundos; no podría si no tuviera una comunidad armada.
Wapñarsky señala que, mas “el proceso de mudanza es interno”, el entorno tiene un peso importante: “Si la parentela acompaña y comprende, el proceso va a ser mucho más amigable”.
En Alexa, la mirada ajena aparece igualmente fuera del círculo íntimo: “eternamente es difícil atravesar un espacio nuevo, donde hay alguien que no sabe cómo llamarte, cómo interpretar tu variedad, tu cuerpo, tu nombre, tus rasgos…”. Para la psicóloga, muchas dificultades tienen que ver “con el rechazo y la expulsión de lo social, principalmente de la parentela de origen”.
Hoy Lelé dice estar más en paz, mas todavía intenta integrar su pasado.
Yo transicioné hace cinco añada y para mí empecé a vivir en ese momento”. “Hubo una parte de mí que quería olvidarme del pasado.
La mudanza igualmente lo llevó a preguntarse cómo habitar la masculinidad: “Lo más doloroso fue meterme dentro de la masculinidad, habiendo sido socializada mujer”. Con el duración, esa mirada cambió: “Lo más difícil, y que sigue siendo difícil para mí, es integrar esa parte, los 25 añada que, entre comillas, perdí”.
Y volvió a preguntarse quién era: “No sabía cómo ser un hombre. Yo quería una figura masculina, pero por dentro seguía siendo Leila”.
Wapñarsky aporta otra mirada: “Cuando hacen una mudanza siguen siendo la misma persona, con su misma esencia, con los mismos valores y personalidad”. Astor lo piensa de manera similar: “No sé si matar a quien fui, porque siento que en realidad empecé a apropiarme de un montón de cosas, de todo lo que soy y lo que fui.
Una de ellas es qué masculinidad quiero ser y qué considero yo que es la masculinidad”. Tenemos un montón de vidas dentro de la misma vida”.
En tanto, Sofía mira hacia atrás y reconoce que “yo soy mi mayor logro”. A fecha de operarse, mantiene otra pregunta abierta: “Esta operación me está trayendo un montón de preguntas.
Y mide así la distancia recorrida: “Cuando me veo en el espejo eternamente pienso que si aquel nenito que fui me viera hoy diría: ‘Guau, quiero ser como ella’”. En tanto, para Alexa, ni siquiera un anteriormente y un después alcanzan para describirlo: “Todos los fecha transiciono y voy a transicionar hasta el día de mi muerte con muchas cosas: con mi cuerpo, con mi pensamiento, sobre todo, con quien yo quiera ser hoy y mañana”.