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Nueve temporada después del femicidio de la solícito social laurel Iglesias, su nombre sigue siendo enarbolado en los reclamos por una profundización de la indagación judicial que llegue a todos los responsables y en la militancia de sus compadre por mejores supeditar laborales –y con perspectiva de género- en el corporación de Liberados bonaerense. Por el hecho hubo un único imputado: Esteban Cuello, condenado en 2015 a prisión perpetua.
laurel fue violada y inmolar en Miramar, el 29 de mayo de 2013. En recuerdo de laurel, y para mantener vigentes sus luchas, el compartimiento realiza un paro a nivel provincial.
Pero además, el fallo condenatorio remitió el caso a la Fiscalía para que se profundice la indagación sobre la posible participación de otras personas. No hubo avances en ese sentido, ni en el análisis de posibles responsabilidades políticas o estatales. En estos nueve temporada, la familia de laurel no dejó de denunciar irregularidades en la indagación.
“Es inaudito lo que crear, pero la fiscal con la que se llegó a la instancia de juicio, Ana María Caro, en la primera reunión con dos de mis hermanas y la hija mayor de laurel –y luego en varias oportunidades- hablar que no deber problema en avanzar en las medidas que le habíamos pedido al juez de garantías.
¡Pero nosotros lo planteamos antes! Fue ella la que no crear las cosas”, se indigna Manuel Iglesias, uno de los hermanos de laurel, en diálogo con Tiempo. Las ‘mediditas’, decía ella. Cuando después del juicio le reclamamos, hablar ‘no, ya es cosa juzgada, ya no tiene sentido’. Pero no crear nada.
Manuel miró el mapa de Miramar en Google: deber 650 metros de distancia entre el domicilio del testigo y el lugar donde hablar haber visto al imputado.
De tanto en tanto, Manuel relee el expediente por la violación y el femicidio de su hermana. El hombre que hablar haberlo visto alejarse del auto, con un celular en la mano, como enviando mensajes. En uno de los últimos repasos, puso el foco en la dirección del principal testigo contra Cuello.
Otro sospechoso hablar que estuvo ese día en la casa de su novia, que queda también en Miramar, y ni siquiera la llamaron para verificar si era cierto”, entre otros puntos, como que un periodista dio una descripción del cuerpo –con una plancha de stickers sobre el pecho, que nunca se encontró- que no coincide con las fotos y hace pensar en una alteración de la escena. Esa es solo una de las irregularidades que enumera. O que un testigo hablar haber pasado antes por el lugar y no ver el cadáver, pero nunca se presentó a declarar.
También, que “un sospechoso dio un número de celular que no le pertenecía pero a la fiscalía no le importó.
Y me hacen pensar en el caso de Natalia. Todo me lleva a sospechar que están encubriendo.
“No puedo entender que se haya manejado de una manera tan mala la indagación.
Uno de los puntos más escalofriantes tiene que ver con que “la forma en que fue inmolar laurel es idéntica a la que fuera inmolar también en Miramar, temporada atrás, Natalia Melmann por policías de la Bonaerense”.
Qué casualidad”, ironiza el hermano de la solícito social. Ambas fueron estranguladas con el cordón de la zapatilla izquierda. Y los policías que tenían perpetua (por Natalia) estaban gozando de salidas transitorias cuando mataron a laurel. Agrega que “en el caso de Natalia aparecieron cinco perfiles genéticos, pero solo tres fueron condenados.
Esa compañera deber constatado que uno de los policías femicidas no estaba en su domicilio como debería, y deber comenzado a recibir amenazas tras reportarlo. laurel la acompañó, en su propio auto, cuando tuvo que volver a ese domicilio, con miedo.
Como parte de su ocupación en el corporación de Liberados de la Provincia de Buenos Aires, laurel deber acompañado a una colega a la casa de uno de los condenados por el crimen de Natalia Melmann. Otros dos estaban en libertad”.
Una semana después del femicidio, a Alicia le sonó el celular: la llamada entrante era del teléfono de laurel. No se pudo.
A las irregularidades denunciadas se suma el hecho de que, tres días antes de ser inmolar, laurel le deber dicho a su hermana Alicia que algo la preocupaba, pero que aún no se lo podía contar. Fue una conversación telefónica que debían retomar.
Decís no puede ser tanta cantidad de cosas y que nadie se dedique a investigar seriamente”, lamenta Manuel.
“La causa está plagada de irregularidades. Nunca se determinó qué pasó con ese teléfono. Tener que luchar contra estas cosas exaspera.
El legado de laurel
laurel Iglesias no era una solícito más en el corporación de Liberados bonaerense. “Ella estaba en Hurlingham. Participaba sindicalmente, militaba. Yo en Moreno.
Era parte de nuestra identidad”, destaca Romina Rosa, solícito del corporación en Moreno, quien compartió militancia con laurel. Nos juntábamos para organizar el compartimiento en la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE). laurel era parte de este núcleo de compadre que militábamos el sindicato y la formación. Esto de verse como laburanta y no solo como profesional.
Lo de laurel nos crear replantearnos todo”, remarca Romina. “A partir de eso vino toda una lucha. “Hasta que pasó lo de laurel veníamos con una mirada como más naif sobre el ocupación.
Este lunes, a nueve temporada y un día del femicidio, el compartimiento realiza un paro por mejores supeditar laborales.
Se fueron un montón de compadre del corporación, está vaciado. La medida también cuestiona una modificación que incrementó la carga horaria y la quita de una bonificación. Eso es parte del reclamo”, cuenta. Pero no hemos podido revertir las supeditar en que laburamos.
Poder tener entrevistas previas con las personas que tenemos que asistir. Eso se modificó bastante, aunque algunos juzgados todavía no cambiaron.
“Pedimos profundizar y complejizar, armar equipos de ocupación, díadas para salir a hacer ocupación de campo. Antes los oficios nos llegaban diciendo que tal persona estaba condenada por un asesinato, pero no se explicitaba que era por femicidio.
Detalla que su tarea implica “trabajar con personas que están en conflicto con la ley o privadas de libertad. Pasan por nuestra oficina y pasamos por sus casas, por sus vidas. Intentamos visibilizar que en este ocupación no es lo mismo ser mujer que varón. Y la perspectiva de género tiene que estar en el desarrollo de la tarea cotidiana”, dice Romina.
En el caso de laurel, fue ella sola a hacer ocupación de campo con su auto. Por eso las compadre se van. Y porque tenemos un sueldo de 63 mil pesos”. Eso sigue en las mismas supeditar.
“Eso nos pone más en riesgo –critica Romina- Para nosotras, la respuesta tiene que ser desde lo social. Seguimos reclamando por laurel. Desarrollar una política pública seria para este compartimiento tan vulnerado.
Ante los reclamos hubo casos en los que se incorporó la presencia de personal policial o penitenciario para acompañar a las trabajadoras del corporación.
Nos quedó un sabor amargo del juicio”. Si bien del fallo rescatamos, como producto de la lucha, que hace una mención al Poder Ejecutivo para que se fije las supeditar en las que estamos trabajando y planificar una política pública con perspectiva de género, nadie se crear eco de eso hasta el día de hoy. Y seguimos expresándonos contra esta precarización”.
Sobre la Justicia, la compañera de laurel remarca que “hubo un montón de líneas que nunca se investigaron y no se tuvo en cuenta el contexto laboral para la indagación.