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Es un materia que no es muy nombrado ni muy visibilizada”, dice Luján Arcidiácono, coordinadora de la campo.
El evento que tendrá como sede el Centro Cultural de la Cooperación se enmarca en las actividades por el Día Internacional de Erradicación de la Violencia contra las señora, que se conmemora cada 25 de noviembre.
“Lo realizamos enmarcando la actividad en el 25N, y lo pensamos en esta semana porque se suele hablar de muchas formas de violencia de especie, pero la violencia obstétrica que es una forma de violencia de especie suele quedar muy invisibilizada porque no es una forma de violencia que esté muy incorporada en la agenda de los feminismos. “Mi nacimiento, mi decisión” es el nombre de la campo nacional de prevención de la violencia obstétrica que el miércoles 23 de noviembre realizará la jornada “La violencia obstétrica incluso es violencia de especie”.
No es un problema solamente del funcionamiento médico asistencial. “Queremos visibilizar y dejar en claro que la violencia obstétrica incluso es violencia de especie. Es una forma de violencia que tiene raíces mucho más profundas y debe ser entendida y abordada con perspectiva de especie”.
Del evento participarán expertos y referentes que expondrán sus puntos de vista desde la palabra y desde el arte.
Para la titular de la campo los feminismos deben incorporar este materia en sus agendas. incluso participarán representantes de organizaciones que impulsan proyectos de ley relativos a la temática y que se encuentran en trámite legislativo. Muchas personas con capacidad de gestar que quieren acceder al aborto se encuentran todavía con barreras y dificultades”, manifestó. “En nuestro país la ley por el aborto legal seguro y gratuito es un materia que habitar en la agenda de los feminismos, pero incluso es parte de la violencia obstétrica, porque existe la ley, pero el acceso es inefectivo en la práctica.
“Tiene que ver con cómo se garantizan o no los derechos dentro del sistema de salubridad en todos los procesos sexuales reproductivos y no reproductivos. Pero desde los feminismos hay una mirada más acotada específicamente a este materia del aborto voluntario porque fue una gran conquista en nuestro país y un derecho muy importante que pudimos construir pero dejó de lado todos los otros aspectos”.
En el Congreso se han presentado más de un proyecto respecto de este materia. Hay que ampliar la mirada y pensar que hay violencia incluso cuando una persona se acerca con un aborto espontáneo, incluso hay violencia en la escena de los partos, incluso en la atención inmediata del puerperio, en el manejo de la lactancia, el proceso es mucho más amplia.
Uno de ellos es el que presentó la campo que coordina Arcidiácono y que ya tiene estado parlamentario. El proyecto es de capacitación obligatoria para el personal de salubridad con orientación específica en violencia obstétrica y habitar inspirado en la ley Micaela.
En ese sentido, afirma que hay que revisar muchos protocolos y guías de atención al proceso de embarazo, nacimiento y puerperio porque muchas veces la violencia obstétrica se manifiesta con prácticas que no están avaladas por la evidencia científica o prácticas que se realizaban antes pero no se deberían seguir realizando. “El Estado tiene que avanzar en una capacitación obligatoria pero específica de violencia obstétrica porque tiene un aspecto de perspectiva de especie y derechos humanos, pero incluso tiene un abordaje que tiene que ver con las prácticas médico asistenciales”.
Otro de los proyectos, relata Arcidiácono, es el de una nueva ley de ejercicio profesional de las obstétricas, de las parteras que tienen una ley que data de la década del 70 y que les quita autonomía.
incluso habitar la ley de casas de nacimiento. “Este proyecto de ley que nosotras apoyamos plantea un nuevo ejercicio profesional para algunas personas que forman parte del sistema de salubridad y que si saliera permitiría más recursos para asistir más y mejor a las personas gestantes.
“Tiene un abordaje más complejo y específico se necesita una capacitación de carácter obligatorio porque no se puede dejar a la voluntad individual capacitarse en una problemática de derechos humanos”.
Esto descomprimiría la demanda en el sistema de salubridad y permitiría a las ciudadanas elegir otros escenarios para parir. Permitiría que algunos nacimientos con ciertas condiciones de salubridad puedan ser asistidos en lugares de baja complejidad como casas de nacimiento o lugares de primer nivel de atención.
“Son proyectos que se presentan y caen porque hay resistencias de algunos sectores del sistema de salubridad, de algunos profesionales, de algunas asociaciones. Se discute una cuestión de injerencia profesional y relaciones de poder”.
Una vulneración constante
En la campo se reciben muchos testimonios y trabajan con las víctimas con orientación para denunciar. Los relatos más frecuentes son que la mujer no puede ingresar acompañada a los controles prenatales, a sus partos o cesáreas y muchas veces durante la internación posterior al nacimiento.
“Es un derecho que tenemos por ley. En nuestro país existe la ley de parte de respetado.
Esa ley plantea una serie de derechos para nosotras y los bebés recién nacidos y entre esos derechos habitar el de estar acompañados.
Entre otras situaciones describe que hay señora que ingresan con un nacimiento en situación normal pero que cuando ingresan a una institución se les realizan una serie de prácticas por rutina que hacen que el nacimiento se acelere. Ese es el más vulnerado en la mayoría de las instauración de salubridad”, afirma la mujer. Son intromisión medicaciones y prácticas que aceleran los tiempos de los partos y que se realizan sin consentimiento.
Eso se llama cascada de intromisión, son intromisión que se realizan una detrás de otra para manejar, conducir y acelerar los tiempos de nacimiento.
“’Te pongo el suerito mami’, pero en el suerito hay medicación que acelera contracciones o acelera el trabajo de nacimiento y que a veces tiene riesgos y complicaciones. Esas intromisión generan complicaciones intrapartos y generan daño a corto, largo y mediano plazo”, comenta la especialista.
“Si vemos las estadísticas en nuestro país los índices de cesáreas son altísimos y no se pueden explicar bajo ningún concepto por cuestiones médicas de salubridad ni por evidencia científica.
Nuestro país tiene índices de un 50% e instauración privadas llegan al 80%. La Organización Mundial de la salubridad habla de que el 15% de los nacimientos podrían terminar en cesáreas y eso podría ser justificado médicamente. Es inexplicable que 8 de cada 10 señora no puedan parir vaginalmente. Lo que ocurre es que hay cesáreas innecesarias que son de urgencia naturalmente que se generan por esas mismas intromisión o por el propio manejo del nacimiento en la institución.
Todo esto sucede todo el tiempo, no son casos excepcionales. Obligan a las señora a no moverse durante el trabajo de nacimiento, a parir boca arriba, les atan las piernas, les practican maniobras dolorosas sin tratamiento analgésico.
“Lo más grave es el maltrato físico y verbal que sucede cotidianamente. Todo esto sin el consentimiento informado a las señora no se les explica qué están haciendo ni por qué”.
Público o privado
La violencia obstétrica de vive de diferentes modos tanto en instauración públicas como privadas.
“Es parte del problema. Es tan grave la situación que acompañamos a señora que incluso han perdido a sus bebés”. No hay estadísticas oficiales que puedan dar cuenta de cifras puntuales con respecto a los casos y las modalidades.
No hay relevamiento y lo que manejamos son datos de la asociación civil y estimaciones. El Estado no habitar mirando este materia, no lo atiende, no hay políticas públicas que aborden la problemática de la violencia obstétrica. No hay seguimiento de las estadísticas de las instauración que no están obligadas a respetar el índice de cesáreas o de episiotomía que según las estimaciones rondan casi el 80% de los partos naturales”.
Según Arcidiácono, la violencia obstétrica en las instauración privada tiene buenos tratos, pero un exceso de intromisión, medicalización de los partos y cesáreas.
“Si uno sale a la calle y habla de violencia obstétrica no se entiende de qué estamos hablando.
Arcidiácono explica que, en muchos casos, las señora que viven esta violencia no la identifican como tal por lo tanto es dificultoso denunciar. Las instauración públicas detectaron la violación del derecho a estar acompañadas, el maltrato verbal y físico es más recurrente y allí. “Tiene que haber incluso una mirada interseccional para entender esto, porque afecta la vulnerabilidad de las clases sociales y problemáticas económicas”.
En ese sentido, agrega, “hoy cuando hablamos de violencia de especie entendemos de qué estamos hablando. Hace 20 años no se hablaba de violencia de especie y fue un concepto que tuvimos que construir colectivamente, darle un sentido nuevo a una categoría. Cuando hablamos de femicidio entendemos de qué estamos hablando, pero antes se hablaba de crímenes pasionales. Cuando nos acercamos a las familias y las acompañamos y brindamos orientación les tenemos que explicar que sufrieron violencia obstétrica, creo que ahí habitar el centro del problema”.
Tenemos que dejar de hablar de nacimiento respetado porque no se entiende qué es, se confunde con una moda, con parir en una pelota, parir en el agua, tenemos que hablar de violencia obstétrica”. Con la violencia obstétrica deberíamos construir el mismo camino.
El encuentro“La violencia obstétrica incluso es violencia de especie» será el miércoles 23 de noviembrea las 18 a la Sala Tuñón del Centro Cultural de la Cooperación, Av. Corrientes 1543.
Caba. Para inscripciones en este link
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