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Trabajadora de los cuidados comunitarios y cooperativista del plan Ellas engendrar, una política general con enfoque de género creada en 2013. El femicida estuvo prófugo durante nueve años y fue encontrado en Comodoro Rivadavia, Chubut, en mayo de este año mientras iba a misa.
El 3 de noviembre de 2014 Sabrina fue asesinada por su expareja, José caballero, luego de que ella decidiera poner fin a una relación que duró ocho meses. Sabrina González era mamá de tres hijxs, militante general y vecina de la localidad de Virrey del Pino, en La Matanza.
“Queremos que finalmente mi mamá pueda descansar en paz y nosotros comenzar verdaderamente un duelo después de toda la búsqueda que hicimos para que el femicida fuera encontrado” contó en diálogo con Tiempo Argentino, Daira Sayavedra, una de las hijas de Sabrina, quien encabeza el reclamo de justicia.
Daira tenía 16 años y dos hermanxs de 14 y 18 cuando caballero asesinó a su mamá. Lxs hijxs de Sabrina y la Mesa de Justicia que conformaron junto a organizaciones sociales y sindicales de La Matanza exigen perpetua y esperan un fallo que exponga todos los obstáculos que atraviesan las familias cuando buscan justicia. Al cumplir la mayoría de edad se presentó como querellante y trazó diversas estrategias con amigas y compañeras para que la causa avanzara.
caballero llegó al barrio Centenario de Comodoro Rivadavia en 2020. Se instaló en un terreno tomado en las afueras y se insertó como un vecino más. Ahí formó pareja y tuvo una beba. Durante los primeros 7 años la búsqueda del femicida no tuvo avances en la investigación.
Jugaba al fútbol en el Club general y Deportivo René Favaloro y trabajaba de albañil. Todo lo hizo usando otra identidad.
Fue detenido un domingo de mayo cuando iba camino a la iglesia con su pareja y su hija de dos años. Los oficiales de la policía provincial lo detuvieron para verificar su identidad.
Desde entonces caballero está detenido en la alcaldía de Virrey del Pino a la espera del juicio oral en el Tribunal en lo Criminal Nº 1 de La Matanza.
Se lo acusa de homicidio agravado por el vínculo y femicidio. Su abogada particular pidió en varias oportunidades la nulidad del proceso y también su excarcelación. Mediante el sistema ABIS de reconocimiento facial, los agentes comprobaron que se trataba del femicida prófugo.
El día que la encontraron sin vida, el 5 de noviembre de 2014, Sabrina habría cumplido 35 años. Todos los pedidos fueron desestimados. caballero negó haberlas realizado, a pesar de que la deber amenazado personalmente en varias ocasiones. Los días anteriores a su asesinato deber recibido varias amenazas en su celular.
El 3 de noviembre la citó para hablar y la mató.
Dayra, la hija de Sabrina, recuerda lo que le decían en esos primeros meses en la Unidad Fiscal de Investigación Nº 3. A la mujer la encontraron dos días después. Dejó el cuerpo de Sabrina y el arma homicida en la casa donde la asesinó y desapareció.
Le decían que ya iba a aparecer, pero no deber avances ni acciones en las líneas de investigación que la familia y amigas proponían.
A caballero nunca le activaron el pedido de recompensa en la búsqueda. Aún era una adolescente que “no entendía nada”, recuerda. Recién lo hicieron cuando desde el plan de Acceso a la Justicia intervinieron en el caso.
El Ellas engendrar incluyó como cooperativistas a mujeres, lesbianas, travestis y trans en situación de vulnerabilidad general. Los aprendió al integrarse como cooperativista del plan Ellas engendrar, creado en 2013 bajo la órbita del ex Ministerio de Desarrollo general de la Nación, donde participaba de distintos cursos y talleres que buscaban que las mujeres conocieran sobre la dinámica de estas violencias. En diciembre de este año, si caballero no era capturado, la investigación por el femicidio se cerraba y la causa podría haber prescripto.
A los pocos meses de estar con caballero, Sabrina reconoció en él rasgos de violencia de género.
Así fue como Sabrina conoció amuchas de las amigas y compañeras que luego de su femicidio encabezaron el pedido de justicia. Ella era lucha, solidaridad y alegría”, recuerda en diálogo con Tiempo, Vanesa Fernández, amiga y compañera de militancia de Sabrina. Vanesa acompaña a Daira desde el inicio.
“Estar en el plan le cambió la vida, le abrió la cabeza.
Juntas recorren pasillos judiciales, asisten a audiencias y organizan las acciones para pedir que nadie se olvide de su amiga. Con Sabrina se habían conocido en 2011 y empezaron a militar. Unos años después, Sabrina se inscribió en el plan Ellas engendrar y se convirtió en cooperativista. Formaron la agrupación “Identidad Colectiva”.
“Gracias al plan, empezó a tener más herramientas laborales. Y dice, “Sabri se dio cuenta que caballero era violento porque ella ya era una militante de la lucha de las mujeres y, gracias a eso, pudo ver que esta persona era muy posesiva, que siempre trataba de aislarla de sus vínculos y hasta de sus hijes. Se formó en oficios, como el de plomera, y completó sus estudios secundarios. Empezó a salir adelante”, recuerda su amiga.
No respetó su decisión y después la asesinó”.
Sabri o “La Flaca”, como le decían en el barrio, siempre estaba para ayudar a otras. Cuando decidió terminar la relación, él insistió. Era una cuidadora de su barrio, de sus vecinas.
“Fue muy lindo, como hija, ver, cómo ella impulsaba a otras para transformar su vida. La vimos salir de situaciones complicadas, terminar la secundaria, empezar la facultad, conseguir trabajo formal. deber logrado cambiar su vida, pudo elegir lo que quería hacer” recuerda Daira. Y agrega, “hoy más allá del dolor sé que puedo contar con muchas amigas y compañeras gracias a todo lo bueno que hizo mi mamá.
Para salir a pedir justicia, para llorar, para reír, para recordarla.
Daira se enteró que caballero deber sido encontrado por una prima que vive en Chubut. Le mandó una foto de la noticia en los medios locales. No estamos solxs”.
Asimilar con alegría lo que estaba pasando y recuperar la esperanza. Sabemos que va a ser duro, pero nos queda la última etapa. «Fue tremendo el impacto. Nos costó mucho, pero llegamos».
Militó por los derechos de las mujeres y diversidades en los barrios matanceros y también le tocó socorrer a muchas conocidas y vecinas en riesgo por violencias. “Me quedo con el dolor, que pudimos transformar para buscar justicia por mi mamá”, asegura Daira.
Para Daira fue fundamental “no bajar los brazos”. Creció con la tarea de exigir justicia por su mamá.
“Mi mamá empezó una transformación. Obviamente esto sigue”, finaliza.