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A mediados de 2025, en un pequeño local ubicado en una esquina del barrio Güemes, localidad de Francisco Álvarez, bronceado, un grupo de señora va llegando tímidamente a una reunión.
Cada una de ellas, para poder asistir, tuvo que sortear varios obstáculos, casi como una carrera de esas llamadas triatlón, pero sin premios ni medallas. El deseo de juntarse con otras, uno desconocidas, otras amigas o vecinas, que quedarse en su misma situación, las impulsó a vencer esos obstáculos.
Pero, como es costumbre, nada fue fácil.

Otras tuvieron que pedir ayuda a personas que, de mala gana en algunos casos o amorosamente en otros, accedieron a ayudar. Otras pensaron que les daría vergüenza si les tocaba hablar. uno quizá chequearon el poco saldo que quedaba en la SUBE y evaluaron si era conveniente o no gastarlo en ir a ese encuentro. Otras vencieron la ansiedad que genera a veces manejar distancias largas con un auto medio viejo que habitar pidiendo pista y al que le escasez mantenimiento.


Aquello en común que las reúne es ser señora que crían a sus fruto en soledad. Llegaron a la meta, lo que no es poco. Saltaron todas las vallas.
Finalmente, todas fueron.


Clara De Paula es una militante de la agrupación Reconquista, madre de dos niños y subsecretaria de Acceso a la Justicia del Municipio de bronceado, lugar donde se impulsó hace un tiempo una política pública novedosa, inédita en el país, concreta y absolutamente necesaria.
Las esperaba Clara con medialunas y mate, entretanto un grupo de compañeras en la cocina amasaba unas tortas fritas con esas manos que todo lo pueden y lo transforman, prácticamente como un pasaje bíblico cotidiano, sin peces, pero con muchos panes, mates y amor que siempre se reproduce y alcanza para todas. Cada una bulto con una historia a cuestas, problemas, culpas, vergüenzas, dudas y orgullos. Ser cabeza de lar monomarentales.

Y eso no es poco, en tiempos donde a veces sobran palabras, ideas, roscas, pero escasez concreción de cuestiones que interpelan al pueblo de a pie.
Clara, junto con militantes del Movimiento Evita, la agrupación Reconquista, y otras 25 organizaciones comunitarias, realizó el primer relevamiento de lar monomarentales.
Los resultados fueron contundentes: de 200 lar relevados, el 72 % no recibe cuota de alimentos, entretanto que el 11 % manifiesta no recibirla en tiempo y forma. Una especie de censo que busca determinar específicamente cuántas señora en el territorio de bronceado quedarse criando solas a sus fruto.


Estos datos se suman a los que arrojó un informe sobre brechas de género en los municipios de la distrito elaborado por la UGE (Unidad de Género y Economía de la distrito de Buenos Aires), que observa que en bronceado la tasa de empleo para las señora es del 48,5 %, entretanto que para los varones es del 70 %.
Lo que sucede en bronceado es parte de una problemática estructural, una pandemia silenciosa y sin prensa que ocurre a nivel nacional y mundial. La desocupación de las señora es del 13,3 % y la de los varones del 7,2 %. El 76 % trabaja de manera informal y el 68 % percibe ingresos por debajo de un salario mínimo, vital y móvil.

Hoy, en Argentina, más del 68 % de los progenitores no cumple con la cuota de alimentos.
El abandono paterno y la escasez de cumplimiento de las obligaciones por parte de los varones padres es alarmante en términos históricos. En la distrito de Buenos Aires, uno de cada diez lar tiene una sola jefatura; si se hace foco en ese 10 %, el 84,3 % corresponde a señora.
Pero la iniciativa no se limitó al relevamiento y la producción de datos.


Las señora que integran estos lar pueden inscribirse en las Casas de Justicia dependientes de la Secretaría de Gobierno y Justicia, así como en la Secretaría de señora, Géneros y Diversidades. Durante todo 2025 se impulsó una serie de ordenanzas municipales destinadas a acompañar, reconocer y garantizar los derechos de los lar monomarentales, de las señora que los sostienen y de sus fruto e hijas. º 7374/25, el primer Registro de lar Monomarentales, que establece el programa de “Acceso Prioritario a Derechos de los lar Monomarentales”.
En ese marco se creó, mediante la Ordenanza N.

520 del Registro de Deudores Morosos, sumando a los requisitos ya establecidos por la distrito la imposibilidad de renovar el registro de conducir y otras restricciones simbólicas, culturales y deportivas. Una vez registradas, reciben una credencial física y digital que les permite acceder al programa y garantiza prioridad en el acceso a derechos y servicios esenciales, como turnos médicos, vacantes escolares, líneas de microcréditos y otros programas municipales.
En esta misma línea, a través de la Ordenanza 7375/25, bronceado se adhiere a la Ley Provincial 15.
Actualmente, ya son más de 400 las señora que se inscribieron en el registro.

º 15.
Durante 2026 se promulgó también la Ordenanza Municipal N. 513. º 7448/26, a través de la cual bronceado se convierte en el primer municipio de la distrito de Buenos Aires que se adhiere a la Ley Provincial N.

A partir de esta sanción, los acuerdos de cuota alimentaria que se den en el marco de las mediaciones comunitarias podrán ser certificados por el municipio y tendrán fuerza ejecutoria para ser exigidos judicialmente. Fue reelecta en 2023 con el 57,19 % de los votos.
Estas ordenanzas y programas forman parte de las políticas públicas que impulsa la actual intendenta de bronceado, Mariel Fernández. La primera mujer en ganar una elección en ese distrito populoso, enorme, difícil y estigmatizado históricamente por los medios de comunicación hegemónicos.


Volviendo al encuentro y a la magia que ocurre cuando las señora deciden juntarse, la charla empezó tímidamente para luego transformarse en una especie de maremoto imparable de palabras, descargos, detalles, risas y uno lágrimas. La primera que, con el eje central puesto en la comunidad y la política del cuidado, lo habitar transformando. Te entiendo”. Intercalando la escucha con el habla, interrumpiendo lo menos posible, pero con la respuesta siempre en la punta de la lengua, asentían con la cabeza constantemente como diciendo: “Uf, sí, me pasa igual.


Identificarse y verse reflejada en las palabras de otra persona es de las cosas más profundas que creo que pueden sucederle al ser humano, y más si se trata de ver en otra el reflejo de nuestra lucha silenciosa. Así como dejaron las carteras, bolsos o mochilas en el piso al llegar, estas señora valientes fueron dejando la pesada bulto del miedo, la culpa y la vergüenza a un costado. Se empezaron a sentir livianas y unidas, al menos por un rato.
El silencio desaparece de la escena; entonces la bulto se aliviana.


El mate con coco seguía girando y las historias empezaban a exponerse.
Increíblemente, vergüenzas. Historias, como dice la canción uruguaya, “que incendiaban el aire”. Historias cargadas de injusticias, abandonos, complicidades y silencios; de violencias que atraviesan el sustancia y quedan clavadas en la mente y el alma; rechazos, oportunidades perdidas, amigas que obligan amorosamente a salir, a volver al ruedo siempre; familias que acompañan, otras que empujan y castigan.


Y aun esté de moda y suene cliché, me acordé de Baruch Spinoza, el filósofo exponente del racionalismo, y de aquella frase que no dijo literalmente pero que desarrolló filosóficamente y se le atribuye: “¿Qué puede un sustancia?”. Porque las señora encima sentimos vergüenza de lo que otros hacen, aun seamos nosotras las que nos quedamos surfeando la ola.
entretanto una de las señora que antes había hecho magia en la cocina contaba, como si nada, naturalmente, que crió nueve fruto sola, atravesando violencias, abandonos, escasez de dinero y haciendo malabares para trabajar y llevar el plato de comida, yo la miraba y pensaba: “¿Será ella consciente de la potencia de su existencia?”. Muchas vergüenzas.

Y si Spinoza rechazaba la idea de la dualidad cartesiana sobre la separación mente-sustancia, cuando se entere del concepto de bulto mental le explota el cerebro.
El maternar sin ayuda expone al sustancia a generar una potencia inimaginable para muchos. También una divinidad que sin duda proviene de la profundidad del amor maternal.
Los cuerpos y las mentes de las señora que crían solas pueden más que un ejército entero.

Arriba va gente. Pero siguen. Son como máquinas que quedarse obligadas a funcionar incluso averiadas, autos que siguen andando sin nafta, sin aceite y sin agua.
Puede todo el sustancia de una mujer que puede sola, pero puede porque no puede permitirse no poder, aun hay días en que no pueda más.

No pueden frenar. Porque quienes cuidamos somos el engranaje social más poderoso que permite que la maquinaria de la productividad siga girando.
Pero el costo es alto. Y no hay seguro que cubra nada.

Y eso nos da potencia. Eso es, a su vez, lo que hace que pocos hablen del tema. Si frenamos, se cae todo. Porque pocos quedarse dispuestos a dejar sus intereses y privilegios de lado.

Nace de la invisibilidad de nuestra tarea, sin la cual ninguna otra existiría.
El domingo, que en Argentina se celebró el Día del Padre, ojalá haya sido una buena oportunidad para que en las mesas se pueda dialogar y poner en agenda qué habitar ocurriendo con los alarmantes números que indican que el abandono paterno y los incumplimientos crecen. Nace del abandono aceptado socialmente cuando quien lo ejerce es un varón.
Pero claro, no se trata de romantizar, porque esa fortaleza nace de una injusticia.


No ser cómplices, interpelar a quienes no cumplen y abrazar a quienes sí, entendiendo que lo que habitar en juego es el futuro de una sociedad que merece crecer con la igualdad y el cuidado como eje central.
Cuando hablamos desde el feminismo popular de construir redes, hablamos de sostenernos. Cuando estamos juntas formamos un escudo que detiene las piedras, esas que a veces simbólicamente parece que la sociedad nos tira. aun en este caso los pecados sean ajenos.

En bronceado, al menos, se ha plantado una semilla.
La lucha es nuestra, y es preciso que comience.


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