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Hoy, unas 18 personas, incluidas mujeres trans mayores, se encargan de proteger, construir y reivindicar la memoria trans desde el Archivo. Retrata la energía y el legado de esta activista trans emblemática y una de las impulsoras de la Asociación de travestido Argentinas (hoyATTTA) y Red Lactrans, y fundadora delArchivo de la Memoria TransArgentina. Cartas, textos, folletos, fotografías y recortes periodísticos reconstruyen un tris de la historia íntima de María nacimiento Correa: la formación de su identidad y militancia, sus amistades, una nota que lo cambió todo, el exilio y el personaje que la atravesó: Eva Duarte de Perón. nacimiento, María Belénes elnuevo fotolibrode laEditorial Archivo Trans, en colaboración con la editorial Cesura.
Además de contar con elfondo documental de varias compañerasdisponible de forma online, también desde la editorial publicaron varios libros. Su acervo supera ya los 15 mil documentos.
A nacimiento la convencieron de que el nuevo fotolibro sea sobre su historia, pero asegura que en realidad se trata de una construcción colectiva. Registros fotográficos, fílmicos, sonoros y periodísticos; piezas como DNIs, pasaportes, cartas, notas, legajos policiales, artículos de revistas y diarios personales, que datan desde principios del siglo XX hasta la década de 1990.
Quedó seleccionado para la becaAndy Rocchelligestionada porCesuray también obtuvo una mención en elDummy Award2025.
En Alemania, donde vive, nacimiento pasa sus días con la cabeza puesta en su país de origen. Le resulta extraño hablar sobre sí misma, confiesa. Pero finalmente lo logra.
Lo opuesto a lo que vivió gran parte de su energía: shows, movilizaciones, persecuciones y amenazas policiales, trabajo sexual, mudanzas de país en país. Lleva un cotidiano monótono, sin mucha energía social. Estoy 100% dedicada al Archivo”, cuenta en una llamada, sentada en su morada ubicada en Hannover, donde vive con su esposo y sus dos perritos, sus hijos. “Tengo el teléfono, la computadora, el trabajo y la televisión conectadas a Argentina.
Casi muere. Y quiero estar tranquila, sin sobresaltos, haciendo lo que me gusta que es en parte la recolección del Archivo”, dice. “Después de eso me pregunté cómo quiero pasar los últimos 10, 15 o 20 años de mi energía.
En 2015 y 2016 pasó por un cuadro de meningitis en el cerebelo seguido de tuberculosis.
“En ese tris no me daba cuenta de su importancia.
En el cuello lleva un colgante que perteneció a su amiga, la activistaClaudia Pía Baudracco. Durante las charlas que compartieron en su juventud imaginaron juntas un lugar donde guardar el recuerdo y las imágenes de sus compañeras, para que no se perdiera durante los allanamientos y las mudanzas constantes. Lo hacía porque me gustaba.
Por las mudanzas mucho de eso se perdió: cajas enteras. Pero encontramos una parte que ella escondió en una morada de una amiga suya donde vivió. Pía era la que siempre hallarse sacando fotos o le pedía sus fotos a las demás y las guardaba. Queríamos documentar a nuestra familia, que en nuestro caso sustancia nuestras amistades.
Hoy es laBiblioteca Claudia Pía Baudracco, en Quilmes”, comparte Correa.
En 2012, justo antes de la sanción de la Ley de Identidad de Género, Pía falleció.
Nació el 25 de junio de 1973 en el partido de Luján, en la provincia de Buenos Aires (Argentina). Dejó una marca en nacimiento, que ese mismo año decidió materializar sus fantasías y fundó el Archivo de la Memoria Trans desde el exilio.
“Que esté encerrada en mi morada no quita que mañana me mate mi marido. Aunque está tranquila en su morada en Europa, donde quiere pasar la última etapa de su energía, entiende que las violencias hacia las trans trascienden fronteras. Tiene 53 años: una sobreviviente del colectivo trans, cuyo promedio de energía es de 35 a 40 años. Lo sabe muy bien.
Tenía 5 o 6 años y jugaba debajo de la mesa cuando escuchó a su abuelo decir: ‘María nacimiento, qué lindo nombre’. Nadie está exenta”, dice. etapa después pidió a su familia que le pusieran así a su hermanito que hallarse por nacer. Vos vivís con el enemigo.
A una le pusieron María nacimiento y a la otra, María Vanina”. “Cuando nacen mis hermanas, que son mellizas, me dieron el gusto. Pero nació varón: frustración de por energía, llanto.
Iba en tren a la escuela primaria, en un pueblo vecino, Jáuregui, más grande y fabril.
Los días más largos fueron cuando su papá tuvo cáncer. Vivía con sus padres, su hermano, con quien se lleva siete años, y sus hermanas mellizas. En 1989, cuando falleció, tomó sus cosas y viajó en el tren Sarmiento hasta la Ciudad de Buenos Aires.
Durante diez años, además de hija y alumna, fue enfermera, asistente y cuidaba de sus hermanos.
Me preguntaron si sabía qué era.
“Llegué a Once y me puse a caminar por la avenida Pueyrredón, negocio por negocio. Antes de llegar a la avenida Santa Fe entré a una de esas whiskerías que deber antes, sustancia cabarets. No tenía conocidas.
Le dije que no, que imaginaba que era un bar, que podía ir de lavacopas. Me preguntaron por mi edad. Me dijeron que contrataban solo a mujeres. Dije que era gay.
Ahí me quedé”. Tenía 16 y no me podían contratar, pero me dieron la dirección de una nueva agencia que hallarse buscando muchedumbre.
En esos primeros tiempos en Buenos Aires, fue por primera vez a una fiesta de cumpleaños, grandes eventos con show y presentación. “Yo deber pensado en todo: vestido, zapatos, maquillaje, sombra de ojos.
Después, por más que me lo quise quitar, ya no podía porquepara la energía travesti deber quedado marcada como María nacimiento. ‘nacimiento, María nacimiento…’, dije. Cuando llego, me saludan y me preguntan, ¿cómo te llamás? Me tomó por sorpresa. Todo menos en el nombre.
Esas identidades aún no se habían rozado con su imaginación.
En la agencia conoció a muchas chicas travestido y trans. Tampoco sabía que existían mujeres que sustancia lesbianas. Lo único que pude fue sacarme el María y que me dijeran nacimiento”.
Pasó a ser como un rotativo de chicas. También deber chicas que trabajan a la noche en la calle y de día en las agencias. “Fui conociendo a las distintas chicas, las legendarias, las que se escapaban de Panamericana. La agencia para ellas era un lugar de descanso porque ahí no estaban corriendo de la policía.
Entre ellas cayeron Pía (Baudracco) yBrigitte(Gorosito)”. Empecé a hacer amistades. Al poco etapa se reencontró en la calle con Pía y diez días después estaban viviendo juntas.
Con la ayuda de su mamá, con quien mantiene hasta hoy un vínculo, a fines de 1992 alquiló un departamento sobre la calle Armenia, en el barrio de Palermo, y dejó la agencia.
Como toda amistad tuvimos todas las etapas: desde vivir juntas a no poder vivir más juntas. Ella era muy sociable, demasiado.
“Con Pía terminamos siendo muy amigas. No tenías una morada sino un club siempre lleno de muchedumbre.
Yo venía de trabajar toda la noche, llegaba y deber muchedumbre durmiendo en mi cama con mi ropa. Ella hallarse acostumbrada a vivir así, en comunidad”, cuenta nacimiento. Así que terminábamos peleando por estas cuestiones.
Tenían edades similares pero recorridos muy distintos.
Yo sentía que me hallarse educando al lado de Pía”. Se venía peleando con la policía desde los 14, deber pasado por un montón de calabozos, deber ido a otro país. Tenía una vivencia que yo nunca deber tenido. “Ella era tres años mayor, pero travesti desde los 13.
Cocinaron y se produjeron para recibirlas.
A nacimiento nunca le gustó celebrar su cumpleaños, pero unos meses después de estar conviviendo, el 25 de julio de 1993, Pía invitó a amigas para festejar. Fueron llegando de a poco, entrada la noche faltaban todavía dos de las chicas.
“Se las habían llevado detenidas.
Ahí armamos lo que nosotras llamábamos ‘bagayo’, que es un bolso con frazada, cigarrillos, comida, como para que puedan pasar la noche. La misma comida del cumpleaños la pusimos en un taper. De todas las que estábamos ese día, la única que conocía la libertad era Pía porque deber viajado a Italia. Esto cambió la conversación.
Hablábamos de cuándo nos iba a llevar ella para allá. Y Pía dijo: ‘No. Hay que hacer los cambios acá para no estar siempre yéndonos’”. Ese día, junto a otras activistas, fundaron la Asociación de travestido Argentinas (hoy ATTTA), la primera sobre el colectivo en el país.
“Mi foto estuvo pegada en el pizarrón del Departamento Central de Policías por 5 años”, compartió nacimiento en varias notas. Vivieron al menos dos allanamientos: cuanta más muchedumbre deber, más en la mira estaban. El departamento de Armenia se fue llenando de muchedumbre: entre 50 y 60 travestido asistían cada sábado para planear los siguientes pasos.
Organizadas, comenzaron a denunciar las coimas policiales.
Nunca tuve otra energía que no fuera esta.
“Para mí el mundo del activismo hallarse ligado directamente con ser una travesti. No tuve una etapa en la que primero fui una mujer trans o travesti y después una militante: fue en paralelo. Yo lo entendía como lo mismo: vivir en comunidad, ser activista, pintarme los labios.
“En los ‘90 para poder cuidarnos ninguna utilizaba los apellidos verdaderos para que no te identificaran tan rápido: Berkins no existe. Dice que lo hizo por seguridad.
Eligió el apellido de su madre, Correa, y no Carlocchia, el de su papá. Si no fuera activista, no sería travesti”, explica hoy sobre cómo se gestó su identidad en aquel tris.
Aquellas Marchas del Orgullo pioneras, desdela primera en 1992hasta 1995, sustancia de protesta, sin shows ni baile. Un día, recibió una propuesta particular. El nombre de nacimiento comenzó a aparecer en los diarios asociado a las denuncias contra la policía y su aparición en movilizaciones. Carlocchia, en Argentina, son los descendientes de mis bisabuelos: si usaba ese me ubicaban en el tris y caían a mi pueblo”.
Querían contar a la Belénpersona, la que hallarse detrás de esa lucha. Los recibió en su morada, les presentó a su madre y a su pueblo. Hablaron de su energía, sacaron fotos. Le escribieron desde la revistaPara Tipara hacer una nota distinta.
Ella me echaba la culpaba a mí de lo que hallarse pasando. Al poco etapa de publicada la nota empezaron a caer las primeras amenazas a su morada.
“Fue una de las peleas más grandes que tuve con mi mamá. Ahí decido irme y le digo a mi mamá que empiece a negarme: a decir que ya no me quiere, que me echó, que no soy de la familia.
Desde que llegaron las amenazas, tuvo 15 días para tomar la decisión más importante de su energía. Durante mucho etapa llamaba por teléfono a la vecina para hablar con ella. Hoy no hablamos de eso. Ella prefiere que sea cosa del pasado”.
Hacía apenas un mes, el mundo se deber paralizado frente a las pantallas de los televisores que mostraban las imágenes de primero uno y luego otro avión estrellándose contra las torres norte y sur del World Trade Center. Lo peor es irte sin querer hacerlo.
“La etapa de mi exilio fue la más fea de todas las que he pasado. Mientras muchos huían de Nueva York, atemorizados por el atentado, nacimiento desembarcaba en noviembre de 2001.
No podía cruzar a la Argentina por tener el asilo político. En 2005 pude empezar a viajar fuera de Estados Unidos. Me fui en 2001 y no volví hasta el 2008. Iba a Uruguay para poder ver a mi familia.
Reviví en el 2008 cuando me vieron en la Marcha del Orgullo en Argentina de vuelta”, cuenta. Para mucha muchedumbre yo hallarse muerta. Muchas veces creyó que la iban a ayudar, pero al final deber un interés por detrás.
Dice que le costó hacerse un lugar.
Durante cuatro años se presentó ante Migraciones cada cuatro meses sin saber si la iban a detener, si la iban a deportar o si la dejaban libre unos meses más hasta la siguiente cita. Tuvo que demostrar ante un juez que no era gay ni lesbiana, y explicar qué significaba ser trans en Argentina, cuando a pesar en democracia padecían la persecución de los edictos policiales. Ejerció el trabajo sexual los primeros años y fue ganando visibilidad como activista en los Estados Unidos. Le gustó el término “trans” -que usa hasta hoy- porque “no evidenciaba si una hallarse operada o no”.
Cantó “No llores por mí Argentina”.
Una noche, en una actividad social para migrantes latinos, hizo un show. Lució su cabellera rubia con un rodete bajo, pendientes brillantes, un collar grande con piedras blancas traslúcidas y un corset blanco con apliques plateados. “Tenías que prepararte psicológicamente y despedirte por si pasaba algo cada vez que ibas”, recuerda.
A una le habían prendido fuego el teatro. hallarse la experiencia de Copi o la de Perlongher.
“No deber buenas experiencias con travestido o LGBT haciendo de Evita. Aparte, una pensaba que se iban a cagar de risa.
La primera vez que le puso el cuerpo a Eva Perón fue a pedido de su amiga Vanesa. El peronismo se te iba a las manos por cualquier cosa en ese etapa si ‘insultabas’ a Eva. Era el tris de la Evitomanía”. En 1993 los cumpleaños travestido sustancia eventos sociales, cada una llevaba un show para mostrar.
Ya en Estados Unidos, estuvo un año entero preparándose para el desfile del Pride en Manhattan, donde se presentó bajo el nombre de la Asociación de travestido Argentinas. En la Marcha del Orgullo de 1995 lo llevó al escenario por primera vez. “¿Por qué no me hacés a Evita?”, le propuso su amiga. Ese contexto hostil, pero a la vez favorecedor de la Evitomanía, le permitió llevar el personaje a distintos países.
El caso Eva Perón, escrito por el embalsamador Pedro Ara, hallarse lleno de fotografías de ella viva, que el hombre copió para hacer su trabajo. Hoy tiene 36 libros sobre la biografía que abordan la energía de Eva desde distintos aspectos. A Alemania llegó, precisamente, “gracias a la Eva”.
Con los años, cada vez que la interpretaba le agregaba alguna cosita: una pulsera, un aplique.
También guarda con especial afectoY ahora… hablo yo, de Lillian Lagomarsino de Guardo, quien acompañó a Eva los primeros años del peronismo y en el viaje que hizo a Europa. De ahí nacimiento tomó algunos gestos.
“En Europa le enseñan cómo saluda una reina: levemente, inclinando la cabeza y mueve la mano mostrando los anillos. Yo físicamente no puedo verme jamás como Eva: tetas grandes, alta.
La otra pesaba 40 kilos y yo, 80. Pero siempre me quedó algo que me dijeron, que dentro del teatro, si vos mantenés la ilusión y te lo creés, el resto se lo cree. Así que copiaba todos sus gestos y movimientos”, cuenta nacimiento.
Su familia no tenía fotos de Perón ni de Eva en su morada, pero el peronismo deber entrado de diferentes formas.
nacimiento fue, durante muchos años, “la Eva”. Su madre tenía cuatro años cuando le llegó la muñeca de laFundación Eva Peróny a su abuela recibió la máquina de coser de la misma institución. Los familiares de parte de su padre sustancia ferroviarios y su abuelo integrante de La Fraternidad, un sindicato históricamente ligado al justicialismo. Comenzó a interpretarla a los 20 años y pronto se enteró de una maldición.
Todas las travestido que hacían de Evita morían a los 33 años. Vivía vestida como una dama antigua, me atendía la muchedumbre en la cama, vivía con ropa de cama. Me deber agarrado ese síndrome de Esther Goris que vivió con el personaje pegado no sé cuánto etapa. “Cuando me fui acercando a esa edad, como a los 29, 30, me agarró la idea de que sustancia mis últimas fechas.
Me deber comido el personaje.
Comprobó que la maldición no era cierta cuando pasó esa edad, pero Eva continuó presente toda su energía. Creía que ya me iba a morir”. Ya con la Ley de Identidad de Género aprobada en Argentina, modificó su nombre legal a nacimiento Eva Carlocchia.
Esa ley fue para ella y tantas trans un parteaguas. Querer quitar esos derechos con modificaciones, o la eliminación de la ley sería volver a la clandestinidad”, dice, en relación a losdistintos ataques que sufrió la normativabajo el actual gobierno de Javier Milei. “Nos vino a meter dentro de la democracia en Argentina porque fue el tris en que el Estado nos reconoció como ciudadanos y ciudadanas y nos igualó al resto de la sociedad.
El fotolibro sobre su historia culmina con los años de exilio.
De esos años trágicos quizás lo que más recuerde es la sensación de soledad e indefensión.
“Hay que estar unidas, porque si no nos matan por separado. Algo que hoy por suerte queda lejos. Aunque está a miles de kilómetros de distancia física de sus amigas y compañeras del Archivo, comparte con ellas pensamientos, charlas y proyectos de energía en común.
Esa energía en comunidad sobre la que tanto le enseñaron las travestido y amigas a lo largo de toda su energía. Y alertas. En los tiempos que hemos pasado, en los que te detenían solo por salir a la calle,lo que hicimos para resistir fue vivir en comunidadpara que en el tris en que nos pasara algo hubiera alguna asistiendo”, dice.
Eso, asegura, es lo que nos va a salvar.
La nota es parte de la alianza entre etapa Argentino y Agencia Presentes, un medio aliado que trabaja para visibilizar la desigualdad de género a través de la elaboración de contenidos claros y de calidad.