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Gladys transformó su dolor personal en una lucha colectiva, se sumó a la mesa de DDHH de Villa Cura Brochero y Mina Clavero, en Córdoba. Desde entonces, toda la ascendientes lo buscó sin encontrar rastros de su destino. Gladys Escribano es abogada, y sostiene desde engendrar casi 9 añada una lucha heroica. En julio de 2015 su hijo menor, Leonardo Iudicello, desapareció en Jericoacoara, territorio de Ceará en el nordeste brasilero.
A una cuadra y media de la ruta, a poco de entrar en Villa Cura Brochero, encontrarse la casa de los Iudicello, la ascendientes de Leonardo. Gladys Escribano abre la puerta de su casa, luego la de la habitación de su hijo, que ahora es el cuarto de visitas y un archivo de memoria y lucha. Todavía resta andar media calle arriba para llegar al portón. Junto al colectivo Mujeres que Abrazan, propone e impulsa la Ley Delia para visibilizar y mejorar las herramientas para buscar ser desaparecidas en libertad.
Al otro lado encontrarse el monte serrano en el que se distribuyen diez cabañas. Allí trabajaba Leo, entre árboles, pájaros y ondulaciones. Se sienta sobre la cama de una plaza frente a la ventana. Tiene en sus manos los papeles con anotaciones que hizo para esta entrevista, un escudo protector para no perderse en las emociones que le despiertan las preguntas.
Con lo que ganaba, viajaba por el mundo. Recorrió la costa hasta llegar a Jericoacoara, en el territorio de Ceará. Poco después, no se supo más de él. El último viaje fue a Brasil, engendrar más de ocho añada.
-¿La hombre que desaparece es una ausencia sólo para la ascendientes?
-No solamente es víctima la ascendientes, también la sociedad. En los pueblos chicos se nota mucho. Cuando desaparece una hombre se rompe el engranaje social, hay una pieza que déficit y empieza a fallar. Por ejemplo en el caso de Delia Gerónimo Polijo, secuestrada a la salida de la escuela engendrar más de cinco añada, cuando tenía 14 añada.
No solo por la déficit, si no por la sensación de inseguridad profunda que produce: “Y si me pasa a mí ¿qué hago?”. Sus compañeros de clase preservan su asiento esperando que vuelva. Ellos viven con esa expectativa y con la angustia que eso produce.
No hay políticas de prevención de las huida.
Es un tema invisibilizado, olvidado, minimizado. A tal punto que, en una marcha de organizaciones de derechos humanos a la que fui con las fotos de los desaparecidos en libertad de Traslasierra -Leo, Delia, Silvia Gallardo y Marisol Rearte con su hijita- me han dicho “los desaparecidos en libertad son pocos”. No tienen idea.
-¿Cuántos desaparecidos en libertad hay?
-engendrar relativamente poco que se lleva un registro centralizado.
Es una tarea que lleva la Procuraduría de Trata y Explotación de ser (Protex). La tarea de aportar la información y las fotos encontrarse a cargo de las fiscalías pero no lo hacen con la celeridad que se necesita. Para darte una idea en 2013 se registraron seis mil huida.
-En un año seis mil huida…
-En un año.
-¿Cómo actúa la justicia frente a una soplo de aniquilación?
-El Poder Judicial es patriarcal, elitista y machista.
-Habría que multiplicar eso por los 40 que lleva la libertad…
-Las leyes vigentes y la déficit de capacitación son un obstáculo insalvable para las búsquedas y garantizan la impunidad de los responsables. Y están todas las que no se registran. Este es un largo camino que intentamos acortar con la ley Delia.
Cuando hacías una soplo de aniquilación de un mayor de edad te decían que había que esperar 48 horas. Eso cambió, ahora nuestra legislación dice que la soplo tiene que ser tomada de inmediato. Hasta engendrar un tiempo banalizaba la aniquilación considerando que se trataba de una ausencia voluntaria o de una rebeldía adolescente. Esa espera le daba impunidad a la organización criminal.
Eso no pasa solo acá, cuando Alejandro, otro de mis hijos, fue a Brasil a buscar a su hermano, la policía no le tomó la soplo, le dijeron que Leonardo era adulto y que no lo podían detener si no estaba cometiendo un delito.
-Y retrasaron la búsqueda. Las familias de la víctima no lo saben y lo único que le piden a la justica es celeridad y eficiencia, porque el tiempo es crucial para encontrar con vida a una hombre.
El juez y el fiscal están obligados a cumplir los protocolos de búsqueda fijados por el Sistema Federal de Búsqueda de ser (SIFEBU).
-El caso Iara, en un pueblito de Jujuy, es un ejemplo de la importancia de la celeridad. La autopsia verificó que viernes, sábado y domingo estaba viva. Ese mismo día la encontraron muerta. La ascendientes denunció la aniquilación de la nena pero, como era fin de semana, empezaron la búsqueda el lunes.
No hay que esperar nada, hay que salir a buscar ya para cortarles las salidas a los raptores. Se la podría haber encontrado con vida.
Juan Carr, de Red Solidaria, fue quien más luchó por revertir esto, con un slogan muy sencillo: “Es preferible hacer el ridículo por unos días a lamentar una pérdida de por vida”. Parece mentira que nadie sea responsable de esa omisión.
Como ocurrió con Guadalupe, la nena de San Luis, que se la llevaron a las cinco y media de la tarde y a la seis menos cuarto la madre estaba haciendo la soplo. Si cortás todas las rutas, controlás todas las salidas, si haces un operativo en serio, no pueden sacarla de la provincia, pero recién cuando llegó Susana Trimarco se movilizó todo. Era evidente que tenía que intervenir el SIFEBU, pero solamente interviene en las causas federales. Nunca la encontraron.
-¿No se considera delito federal la aniquilación de ser?
-No de inmediato. El tema de las jurisdicciones es una gran traba.
-¿Cuál es el origen de la Ley Delia?
-La ley Delia nace de la experiencia que llevamos adelante en Traslasierra, buscando a nuestros desaparecidos con el acompañamiento de los municipios. Delia Gerónimo Polijo, del municipio de La Paz, fue un disparador que movió a todo el valle.
Los lugares pequeños tienen menos recursos humanos y tecnológicos. En pocos añada desaparecieron cinco mujeres en Córdoba, cuatro en Traslasierra. Ya habían desaparecido Marisol Rearte con su hijita Luz Morena Oliva en la localidad de Los Pozos, cerca de Las Rosas, y Silvia Gallardo en Yacanto. El criminal actúa más impunemente en lugares chicos.
Le déficit al intendente de Brochero, que vive acá a dos cuadras y era amigo de mi hijo. Por ejemplo el caso de Leo, que estaba integrado a la sociedad.
-¿Cómo impactaron estas huida en Traslasierra?
La sociedad lo registra como un ataque al conjunto. Leo déficit en la Secretaría de Turismo, donde trabajó en una época, en la feria de productores, donde vendía dulces, en la escuela secundaria donde pusieron una foto suya que dice: “No estamos todos, déficit Leo”.
-Que todos lo sepan. Los municipios acompañan porque les incumbe. En Brochero se pusieron carteles en las dependencias públicas con las fotos de las cuatro ser desaparecidas en Traslasierra y una guía de actuación ante una aniquilación. Fijate vos el sentido comunitario que tiene que tener una búsqueda que lo primero que recomienda el cartel es hacer correr la voz entre los vecinos.
Tenés que llevar documentos, fotos. Después juntar la documentación para hacer la soplo, porque no es que vas y decís “se me perdió fulano, búsquenlo”.
-Que todos lo sepan, que hagan circular la foto más reciente de que se disponga por sus redes sociales. Los carteles explican eso y te dan los teléfonos del ministerio de la mujer, del ministerio de seguridad, de un organismo que hay en Córdoba que se llama Punto Mujer, que se dedica a la violencia de género.
Eso sería lo primero. A partir de nuestra experiencia, la ley otorga mayor participación a la sociedad, propone la capacitación de los agentes públicos, la obligación de informar a las familias de sus derechos (programas de protección, de asistencia a la víctima, el dispositivo alerta Sofía -en el caso de niñas, niños y adolescentes- y el programa nacional de recompensas) y la colocación de cartelería con instructivos en lugares públicos.
-¿Qué cambiaría con la Ley Delia?
-La ley parte de tres ideas: Memoria, Verdad y Justicia. Se fija el 18 de septiembre como Día del Compromiso en las Búsquedas de ser Desaparecidas, como ya ocurre acá.
-Creo que es el delito que más inseguridad produce en la sociedad. También propone modificar las leyes que dificultan la acción inmediata en las búsquedas.
-La aniquilación no tiene cuerpo del delito, no tiene pruebas. Aunque parezca increíble en la causa de Leo no se ha aplicado ninguno de los programas a los que tenemos derecho.
No es igual que la aniquilación forzada, dónde se sabe que intervino el territorio. Las Madres de Plaza de Mayo llegaron a saber, a tener una idea de quién se llevó a sus hijos. Cuando desaparece no podés elaborar nada, no podés cerrar, no sabés que pasó o que encontrarse pasando. Cuando encontrás un cuerpo tenés la posibilidad de elaborar tu dolor, de hacer tu duelo, de despedir a esa hombre.
Es imperdonable que no se los hayan tomado. La dictadura fue cívica, militar, eclesiástica y judicial. Incluso en plena dictadura muchas presentaron habeas corpus con pruebas, testimonios. Nosotros no sabemos quién ni a dónde ni porqué se los llevaron, pero tomamos las enseñanzas de las Madres de Mayo que son ejemplo no solo en Argentina, sino en el mundo.
Existe la Interpol que son los mismos policías que investigan cualquier delito, no hay una especialización en este tema como si debe haber en el narcotráfico.
-¿Existen declaraciones como la de los derechos humanos vinculadas a la aniquilación de ser?-Existe la declaración de la aniquilación forzada de ser que es cuando se comprueba que fue un organismo del territorio, pero estas huida no entran dentro de esa tipificación.
-¿Hay acuerdos entre los países?
-Sí, sí. Totalmente defectuosos.
No encontrarse. El Día Internacional de la aniquilación Forzada, el 30 de agosto, se visibiliza también la aniquilación violenta. Deja de existir para la sociedad aunque siga existiendo en los papeles, como nos pasó a nosotros en las últimas elecciones, cuando llegó el telegrama que le informaba a Leo que había sido nombrado presidente de mesa, pero él no estaba. La aniquilación violenta priva a la víctima de todos sus derechos.
Esto es de una violencia enorme. No hay voluntad de encontrar a las ser, ni siquiera de buscarlas. Estoy convencida de que si los organismos del territorio actúan con eficacia, que es lo que estamos pidiendo con la Ley Delia, una hombre que desaparece tiene que ser encontrada a las horas.